Diciembre 2011
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No me acuerdo de su cara, incluso creo que si lo volviera a ver (dios no lo quiera) no lo reconocería, solo recuerdo que era grande y fuerte.
Por aquel entonces yo trabajaba de cocinero, pasé 10 años trabajando de cocinero.
Los friega-platos duraban poco en su puesto, casi cada mes cambiábamos de friega-platos.
Este llegó y en principió funcionó bien, trabajaba duro y se ganaba de sobras la mierda de sueldo que le pagaban.
Lo único que nos pareció sospechoso era que a la hora de la comida se sentaba en la mesa a nuestro lado y desplegaba unas 10 pastillas que colocaba ordenadamente en fila de a una y luego nos recitaba en voz alta su utilidad: esta para la depresión, esta para el estomago, esta para los nervios……Nadie le preguntó lo que le pasaba.
También tenia una novia transexual que lo esperaba a la salida, sobre la 1 de la madrugada, cada día, entonces pensamos: jo que tío mas raro.
A veces se ponía nervioso y tenia unas explosiones de ira que te dejaban clavado de miedo en tu puesto, una vez lanzo de una patada un cubo de basura que debía de pesar unos 50 kilos a 3 metros de distancia (Mas tarde lo medimos y lo intentamos igualar con pésimos resultados)
Los jefes hablaron con el y les confesó que padecía de esquizofrenia pero que mientras se medicase estaba todo controlado.
Los jefes no opinaban igual y decidieron despedirle.
Siempre lo traté con amabilidad, no puedo negar que cuando estaba cerca de mí lo miraba de reojo y no perdía de vista la situación de los cuchillos de cocina, el resto de los compañeros lo solían tratar con una mezcla de desprecio y temor.
Cuando estaba en el fregadero trabajando, de tanto en tanto se quedaba mirando fijamente su reflejo en las baldosas y hablaba consigo mismo en voz alta, era como una letanía o como un mantra, si lo interrumpías inmediatamente exclamaba “ ah claro si claro” esa frase parecía una clave para salir de su mente y volver a la realidad.
Un día al entrar en la cocina, muy temprano y sudado como siempre que llegaba a trabajar, me miró fijamente, sonrió y me dijo:
Has alucinado con lo que he soñado esta noche eh! Tio….
Yo lo miré, el me continuaba mirando, creo que capto la perplejidad dibujada en mi fea cara , pasaron dos o tres segundos de silencio y entonces dijo “ ah claro si claro” entonces se dio la vuelta y se metió en el fregadero…
Si amigos, yo estuve en un sueño dentro de la mente de un esquizofrénico, nunca supe lo que soñó y tampoco se me pasó por la cabeza preguntárselo, de hecho me alegro de no haberlo hecho.